La vió a través de la muchedumbre.
Ojos marrones y rizos chocolate
Cuerpo delgado, pero perfectamente delineado.
Labios rosados y delicados.
Ella lo miró, fijando su vista en él a través del salón.
Él le sostuvo la mirada, examinándola a la distancia.
Ella mantuvo sus ojos en los suyos durante un breve instante más, y luego salió por la ventana rumbo a la terraza.
Sin pensarlo, él atravesó el espacio que lo separaba del umbral y la siguió hacia la noche.
A sus espaldas, la música de la fiesta fue extinguiéndose como un débil incendio bajo un aguacero. Cuando él la halló sentada en un banco observando el cielo oscurecido, la única evidencia del festejo que acababan de abandonar era un frágil eco en la distancia.
La observó un momento a sus espaldas, contemplando la delicada curva de sus hombros y el modo en que el cabello se arremolinaba en rizos entre sus omóplatos.
Él sabía que ella había notado su presencia. Sintió su respiración agitarse y su corazón acelerarse. Ella había imaginado que él la seguiría. Lo había leído en sus hambrientos ojos.
Dando un par de pasos se paró junto a ella, al lado del banco. Ella no levantó la mirada.
“Sé lo que eres” dijo suavemente, su voz como una melodía.
Él no respondió ni se movió, aunque le resultó difícil esconder su inquietud.
“Eres un vampiro” continuó ella.
Él volvió a permanecer mudo, azorado. ¿Cómo podía ella saberlo? ¿Qué lo había delatado?
“Soy Bella” agregó ella al fin. Sus ojos jamás abandonaron la visión de la noche frente a ellos.
“Edward” respondió él luego de un momento, incapaz de contener su propia voz. A ella le pareció que el sonido de su nombre era casi una oración en la belleza de su tono.
HOla, hace tiempo no pasaba x aqui...
ResponderEliminarcomo siempre tus creaciones son tan buenas!!
espero verte pronto en una actualizacion del fic...
cariños